¿Qué implantes dentales necesitas?

Consulta dental

Todos los implantes dentales no son iguales. Se diferencian entre sí por el material en el que están fabricados: titanio o circonio; o por su sistema de funcionamiento: carga inmediata, implantes cigomáticos. Cada tipo de implante está diseñado para funcionar en unas condiciones físicas y de salud concretas. Nos asomamos a uno de los tratamientos más perfeccionados de la salud dental.

Los implantes se colocan cuando una persona ha perdido una o varias piezas dentales. El implante es el elemento que va a sustituir la raíz del diente original y el que va a dar solidez y consistencia a la prótesis. Él va a soportar la tensión de masticación de los alimentos y él seguro que impedirá que la pieza dental artificial se caiga.

Aparte de cicatrizar las heridas que se han abierto para colocar el implante y de que los tejidos de las encías envuelvan el apósito instalado, igual que hacen con la parte sumergida del diente, el implante debe integrarse con el hueso alveolar. Debe fusionarse a nivel molecular. Conformar una sola pieza. Este es un fenómeno biológico que se llama osteointegración y que puede durar entre 2 y 6 meses. Solo cuando esta integración ha culminado, y no antes, se puede colocar la prótesis dental definitiva. La revista Gaceta Dental explica con detenimiento cómo funciona este proceso.

También nos dice que para colocar un implante hay que valorar determinados factores como la cantidad y calidad de hueso alveolar disponible, necesario para que se produzca la osteointegración, la ubicación exacta del implante y las probabilidades de infección, que, aunque suelen ser bastante bajas, es un riesgo que está ahí.

La diversidad en cuanto a los tipos de implantes, los avances que se han dado en las últimas décadas en esta rama de la odontología, permiten colocar prótesis dentales a personas a las que antes no se les podía poner.

Las fases del implante.  

La colocación de un implante sigue un proceso natural. Conocer la dinámica y comprender su funcionamiento es clave para entender por qué existen diferentes implantes dentales y cómo cada uno de ellos se utiliza en unas circunstancias determinadas. En este sentido, el blog de la Clínica Dental El Bosque, una clínica dental de Villaviciosa de Odón (Madrid) que abarca todas las especialidades de la salud dental con el objetivo de ofrecer una atención integral a sus pacientes, explica qué es lo que se debe esperar en cada una de las fases de la colocación del implante.

La primera fase es la valoración. Antes de colocar un implante, es necesario comprobar el estado del hueso, las encías y los dientes próximos. Para ello se realizan radiografías y, cuando es necesario, un escáner dental para conocer con precisión las características de la zona. Si existe algún problema en las encías o falta volumen óseo, puede ser necesario tratarlo antes de continuar.

La segunda fase corresponde a la colocación del implante. Se trata de una pequeña pieza de titanio, o de otros materiales, que sustituye a la raíz del diente y se fija en el hueso mediante una intervención con anestesia local.

La tercera fase es la osteointegración. Durante aproximadamente dos a cuatro meses, el hueso se une progresivamente al implante y proporciona la estabilidad necesaria. Aunque es un periodo de espera, el paciente puede llevar una vida normal.

La cuarta fase consiste en colocar la corona, la parte visible que sustituye al diente. Una vez comprobada la integración, se adapta la prótesis para recuperar la función y una apariencia natural.

Finalmente, comienza el mantenimiento. La higiene diaria y las revisiones periódicas son fundamentales para conservar el implante, controlar el estado de las encías y minimizar el riesgo de infección.

Los implantes de titanio para los casos más habituales.

El doctor Pablo Sada explica en el periódico El Confidencial que los implantes de titanio se llevan utilizando en odontología desde hace más de 30 años y que son los implantes más seguros y predecibles que existen. Estos son los que se utilizan en los casos más normales, en los que no hay grandes complicaciones.

Estos implantes siguen siendo la opción de referencia para sustituir la raíz de un diente perdido. Se trata de pequeños tornillos que se colocan quirúrgicamente en el hueso maxilar o mandibular y que, después de un periodo de integración, sirven como soporte para una corona, un puente o una prótesis.

Su principal ventaja es la excelente biocompatibilidad que tiene el titanio con el cuerpo humano. El organismo lo tolera bien y, en condiciones adecuadas, el hueso puede adherirse directamente a su superficie con relativa facilidad. Esta característica resulta fundamental para conseguir una fijación estable y duradera.

El titanio combina resistencia mecánica con un peso reducido y una elevada estabilidad frente a la corrosión. Puede soportar las fuerzas que se producen durante la masticación y mantener sus propiedades durante muchos años. A esto se suma su versatilidad, ya que existen diferentes diseños y tamaños que permiten adaptarlo a distintas situaciones.

El titanio continúa siendo la primera elección porque su comportamiento está ampliamente estudiado y existe una larga experiencia clínica que permite conocer su rendimiento a largo plazo. Aunque pueden aparecer complicaciones, como infecciones alrededor del implante o una falta de integración, son situaciones poco frecuentes cuando existe una planificación y colocación adecuadas.

También sucede que algunas personas son alérgicas al titanio. Esta es una circunstancia poco habitual, que se da en contadas ocasiones.

Implantes de circonio para cuando los implantes son visibles.

El portal Elsevier señala que los implantes de circonio se utilizan cuando un paciente es alérgico al titanio o cuando hay un alto riesgo de que se produzca infección alrededor del implante. Una enfermedad que se conoce como periimplantitis. Pero en los hechos, su uso más habitual es por motivos estéticos.

En implantes que se colocan en la parte delantera de la boca, como en la sustitución de los incisivos, el implante de titanio puede verse en ocasiones bajo la encía, debido al color gris metalizado de este metal. En cambio, el implante de circonio, con un color más parecido al de la dentadura original, pasa más desapercibido.

Los implantes de circonio constituyen una buena alternativa a los implantes de titanio. Están fabricados a partir de un material cerámico de alta resistencia. Al igual que el titanio, ofrece una buena biocompatibilidad, ya que el organismo suele tolerarlo adecuadamente. Su superficie presenta propiedades que pueden dificultar la acumulación de placa bacteriana, un aspecto de interés para mantener una buena salud de los tejidos que rodean el implante y prevenir la infección de la periimplantitis.

Sin embargo, como decíamos al principio, su principal ventaja es la estética. A diferencia del titanio, el circonio presenta un color blanco similar al de los dientes naturales. Esto resulta especialmente interesante cuando el implante se coloca en zonas anteriores, donde las encías y los tejidos son más visibles. En determinadas situaciones, este color puede evitar que se aprecie una tonalidad oscura bajo la encía.

Los implantes de circonio ofrecen una buena resistencia y estabilidad, aunque presentan algunas limitaciones. Muchos modelos son de una sola pieza, lo que reduce las posibilidades de modificar su posición durante el tratamiento. También son más anchos que los de titanio. Por ello, su utilización debe valorarse según la anatomía del paciente y las necesidades de cada caso.

Implantes cigomáticos cuando falta hueso mandibular.

Los implantes cigomáticos están fabricados en titanio y son más largos que los implantes normales. Se colocan cuando el paciente tiene escasez de hueso alveolar o mandibular en la mandíbula superior y se fusionan con el hueso cigomático, situado en el pómulo. En una entrevista concedida a la revista i-Sanidad, el cirujano maxilofacial Alejandro Gutiérrez explica cómo los últimos adelantos tecnológicos han facilitado considerablemente su colocación.

Los implantes cigomáticos son una solución avanzada para pacientes que presentan una pérdida importante de hueso en el maxilar superior y no pueden recibir implantes dentales convencionales. En lugar de anclarse en el maxilar, estos implantes, de mayor longitud, se fijan en la zona del pómulo. Se trata de una estructura especialmente densa y resistente, capaz de proporcionar una sujeción firme incluso cuando el volumen de hueso disponible es insuficiente.

Su utilización ha evolucionado gracias a las nuevas tecnologías de planificación digital. Antes de la cirugía es posible diseñar virtualmente la posición de los futuros dientes y utilizar este diseño como referencia para planificar la colocación de los implantes. De esta forma, la rehabilitación protésica y la cirugía quedan coordinadas desde el principio. Este proceso puede complementarse con modelos digitales, prototipos y guías quirúrgicas elaboradas con anterioridad.

Uno de los avances más destacados es la incorporación de la navegación dinámica al quirófano. El procedimiento permite trasladar la planificación digital al momento de la intervención y controlar en tiempo real la trayectoria y posición del implante, guiada por el modelo digital. Así, el cirujano puede seguir con mayor precisión el plan previsto y realizar las correcciones necesarias durante la operación. Esta tecnología facilita que los implantes cigomáticos puedan colocarse de una forma más rápida, precisa y segura.

Carga inmediata para una rehabilitación instantánea. 

Como explica la web médica Top Doctors, los implantes de carga inmediata no son un tipo de implante diferente, sino una técnica de colocación novedosa. Con este procedimiento, el paciente puede volver a casa con una prótesis provisional colocada el mismo día que le ponen el implante, sin necesidad de esperar a que culmine la osteointegración.

La carga inmediata es posible porque la prótesis provisional se diseña para evitar que las fuerzas de la masticación recaigan directamente sobre el implante. De esta forma, la mayor parte de la presión se distribuye entre las encías y las piezas dentales cercanas, protegiendo el implante durante las primeras etapas. Al reducir las interferencias y los movimientos sobre la zona tratada, se facilita el proceso de osteointegración.

Hay que recordar que esta primera prótesis es provisional y requiere determinados cuidados. Durante este periodo conviene evitar alimentos muy duros o que obliguen a realizar una masticación intensa y, especialmente, no fumar, ya que el tabaco puede perjudicar la cicatrización y la integración del implante. Cuando la osteointegración se ha completado, el odontólogo sustituye la prótesis provisional por una definitiva.

A pesar de este avance significativo, la carga inmediata no está indicada para todos los pacientes. Si existe una cantidad o calidad insuficiente de hueso para conseguir una buena estabilidad inicial, problemas importantes en las encías o enfermedades en los dientes que deberían servir de apoyo, es más conveniente optar por el tratamiento tradicional.

Durante el postoperatorio también es fundamental mantener una higiene cuidadosa, utilizando un cepillo de cerdas suaves y evitando ejercer presión sobre la zona del implante.

Ante la variedad de implantes que existen, después de estudiar la situación concreta del paciente, el especialista sugerirá la opción más adecuada.

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