Existen herramientas que uno adquiere para solucionar una necesidad en concreto y termina usando en la casa. El pirómetro, que también se le conoce como termómetro infrarrojo, pertenece a esta categoría.
En un primer momento puede parecer un aparato técnico, más propio de un taller o de una fábrica que de un cajón doméstico. Lo cierto es que solo tenemos que empezar a utilizarlo, para ver que puede ser de gran utilidad en nuestro día a día: revisar un radiador, detectar una corriente de aire, comprobar si una sartén se encuentra a la temperatura ideal o localizar un punto que está caliente de modo anormal en un enchufe.
El atractivo más importante es fácil de comprender: mide la temperatura sin necesidad de tocar la superficie. Solo tienes que apuntar, pulsar el gatillo y leer el dato en la pantalla. No tienes que acercar la mano a un tubo caliente, apoyarte sobre una sonda, sobre una placa eléctrica ni correr el riesgo de una zona que pueda quemarse.
Eso sí, dicha facilidad puede llevarte a errores. Un pirómetro no “lee” la temperatura de todo lo que tiene delante, ni vale para medir cualquier material con la misma precisión. Aprender cómo funciona, qué es lo que puede hacer y sus limitaciones es la mejor forma de sacarle provecho de verdad en el hogar.
¿Qué es un pirómetro exactamente?
Lo primero que debemos saber es que es un instrumento que lo que hace es calcular la temperatura de una superficie dependiendo de la radiación infrarroja que emite. Todos los objetos con una temperatura superior al cero absoluto emiten energía térmica en forma de radiación, aunque no la podamos ver. El aparato lo que hace es captar dicha radiación y traducirla a grados.
Por este motivo, se suele hablar de medición sin contacto. El dispositivo no introduce una sonda en el objeto ni precisa apoyarse sobre él mismo. Su sensor lo que hace es recoger la energía que recibirá desde la superficie a la que apunte y, con dicha información, mostrará una estimación de temperatura.
En el terreno doméstico, los modelos más habituales tienen forma de pistola pequeña, una pantalla digital y, en muchas ocasiones, un puntero láser. El láser vale para orientar el aparato, no para medirlo. La medición la hace el sensor infrarrojo, que tiene que “ver” la superficie objetivo de la manera más limpia y directa posible.
Los pirómetros se utilizan en los entornos industriales para la medición de temperaturas altas, en procesos en los que tocar el objeto puede ser imposible o peligroso. La misma tecnología en versiones más fáciles y sencillas tiene aplicaciones bastante prácticas en una vivienda.
¿Por qué puede ser útil en el hogar?
No es necesario contar con una casa domótica ni ser muy aficionado al bricolaje para sacar partido a un pirómetro. Su utilidad está en que permite que se compruebe rápido si algo se encuentra más frío o caliente de lo que se espera.
Por ejemplo, si una habitación nunca acaba de calentarse, es posible apuntar a varios puntos de la pared, a los marcos de las ventanas, a los radiadores y a las salidas de aire. No va a sustituir a una auditoría energética profesional, pero sí ayudará a localizar zonas que merecerán una revisión más detenida.
Puede también servir en la cocina. Los que cocinan a menudo saben que la temperatura de una sartén puede condicionar bastante el resultado. Los termómetros infrarrojos permiten comprobar cómo está la superficie sin que tengas que acercar la mano.
Elegir un modelo sin equivocarse
Todos los pirómetros no responden a las mismas necesidades. Para muchos usos domésticos, no es necesario contar con un equipo industrial que sea capaz de trabajar a varios cientos o miles de grados. Es conveniente fijarse en algunas características que sí que pueden influir en el día a día.
Una de ellas es el rango de temperatura. Para revisar la calefacción, cocinas, electrodomésticos o las instalaciones domésticas, contar con un rango moderado es más que suficiente. Si deseamos utilizar para pizza en un horno, barbacoas o estufas de leña, puede ser interesante un rango superior.
La segunda es la relación entre la distancia al punto de medición, que aparece como D:D. Un equipo que tenga relación 12:1, por ejemplo, mide como un círculo de un centímetro de diámetro a una distancia de doce centímetros.
Conforme mayor sea la distancia, más grande va a ser el área que entrará en la lectura. Todo esto importa bastante: desde lejos no se mide un tornillo o una grieta en concreto, sino un área bastante más amplia.
De gran utilidad es que el aparato haga posible el ajuste de la emisividad. En un modelo básico, este valor es fijo, por lo general sobre 0,95, lo que es una configuración razonable para bastantes superficies no metálicas.
Un modelo que sea regulable nos ofrece un margen mayor para poder medir materiales diferentes con resultados mejores.
Existen algunos extras como la pantalla retroiluminada, la posibilidad de guardar máximos y mínimos, las alarmas de temperatura o una respuesta rápida que pueden resultar cómodos. No es que sean precisos para todo el mundo, pero marcan las diferencias si se usan habitualmente. En la primera mitad de la búsqueda de un equipo adecuado, es conveniente acudir a expertos en medición, no solo a las comparativas genéricas de productos. En Ibertronix es posible consultar soluciones de medición por infrarrojos, desde pirómetros ópticos hasta cámaras termográficas fijas para aplicaciones industriales. Esta variedad permite comprender cómo se adapta la tecnología a diferentes necesidades. Para las comprobaciones domésticas que hemos descrito, lo importante es elegir un pirómetro con el rango de temperatura y los ajustes adecuados, sin pagar por prestaciones industriales que no vamos a utilizar.
Usos prácticos en casa
Pese a que no va a sustituir a herramientas profesionales, un pirómetro permite que se hagan comprobaciones bastante útiles. Estas son algunas de las que se suelen ver más o son más comunes:
Revisar la calefacción
Se pueden medir diferentes puntos de un radiador de cara a comprobar si se calentará de manera homogénea. Cuando la parte superior esté más fría que la inferior en un radiador de agua, es posible que haya aire en el circuito. Cuando todo el radiador esté tibio y debiera estar caliente, el problema puede que esté en la válvula, el caudal o la regulación en general.
Se pueden medir varios puntos de un radiador para comprobar si se calienta de manera homogénea. Cuando la parte superior esté más fría que la inferior en un radiador de agua, es posible que haya aire en el circuito. Si todo el radiador se encuentra tibio cuando tendría que estar caliente, es posible que el problema lo encontremos en la válvula, en el caudal o en la propia regulación general.
Puede valer para poder comparar la temperatura de las tuberías, tanto de ida como de retorno. La diferencia no la da un diagnóstico definitivo, pero aporta pistas sobre de qué manera está funcionando el propio sistema. En suelo radiante, permite que se detecte si hay áreas de superficie que trabajan de manera claramente diferente a otras.
Encontrar pérdidas de calor
En la estación invernal, una pasada que realicemos ordenada por la casa nos puede revelar puntos más fríos. No debemos obsesionarnos con décimas de grado, ya que la lectura dependerá del material y de la distancia, pero las diferencias que se producen entre zonas similares merecen nuestra atención.
En invierno, una pasada ordenada por paredes exteriores, esquinas, ventanas, persianas y marcos puede revelar puntos más fríos. No hay que obsesionarse con décimas de grado, porque la lectura depende del material y de la distancia, pero las diferencias marcadas entre zonas similares sí merecen atención.
Cocinar con más control
En la sartén, plancha o piedra para la pizza, conocer la temperatura de la superficie ayuda a evitar que cocinemos a ciegas. Para el sellado de la carne, calentar una plancha o preparar una pizza casera, el pirómetro hace posible comprobar si el material ha logrado el punto ideal antes de colocar los alimentos.
Vigilar electrodomésticos e instalaciones
Una temperatura anormal puede ser síntoma temprano de que tienes un problema. Con un pirómetro es posible comparar enchufes, cargadores, transformadores, regletas, conexiones visibles o la parte exterior de algunos electrodomésticos.
La clave es que se comparen elementos que sean equivalentes. Una regleta que alimente muchos aparatos va a estar más caliente que otra que esté vacía y esto no implicará que haya un fallo. Un enchufe en concreto va a estar mucho más caliente que otros que tengan una carga similar, o en el caso de que haya olor a quemado, chispas o decoloración, es necesario desconectar el circuito y llamar a un profesional.
El pirómetro puede avisarnos, pero nunca se debe usar para justificar que se continúe usando en una instalación que sea sospechosa.
Comprobar frigorífico y congelador
Esto puede ser de ayuda para revisar temperaturas superficiales en las paredes, juntas o zonas de ventilación, pero no va a ser el mejor instrumento para conocer la temperatura interna real que tienen los alimentos.
Tanto el aire como las superficies reflejan y varían rápidamente cuando se abre la puerta. Si se quiere verificar la conservación de la comida, lo mejor es un termómetro de frigorífico que se coloque dentro por espacio de varias horas.